jueves, 12 de agosto de 2010

Intervalo de 6 días

Como la primera gran cucharada
de un plato desagradable,
siento la distancia chorreando por mi garganta
su ácido sabor quemando mi paladar,
y muerdo mi lengua al intentar escupir,
inútil intento de olvidar su sabor,
pero sigue ahí, inflamando mis encías,
acompañado por el mal olor de la tristeza.

Trago nuevamente y me resigno,
pues es amarga la distancia entre nosotros,
y es cruel la espera con la cual se acorta.

miércoles, 28 de abril de 2010

Quiero que llueva para siempre (VIII)

Quiero que llueva para siempre,
mientras duermo aquí contigo,
ahora que aun no has abierto tus ojos
y en tu cara queda una sonrisa,
huella de nuestro ultimo beso.
Quiero que llueva para siempre
y que no despiertes,
que permanezcas mía,
aquí enredada en mis brazos,
con tus dedos en mi mano,
y mi pierna en tu cintura.
Quiero que llueva para siempre,
que te quedes así despeinada,
sin maquillaje y con ojeras,
sin que huelas a fresa,
ni a menta,
ni a azúcar,
que solo huelas a besos,
a los míos,
a los tuyos,
a los nuestros.

martes, 13 de abril de 2010

La batalla

Despeinada y de maquillaje corrido,
regresas como sobreviviente de guerra.
Me dieron muerte en tu batalla,
muerte entre dos,
tu entre sus piernas y el entre las tuyas
muerte de a dos,
tu boca en su boca, la de él en la tuya,
dos contra uno,
tus gritos sus gritos, sus gritos los tuyos,
muerte de uno,
y una vez acabado el acto,
te vuelves, sangrienta,
sobre tu campo de batalla,
y allí yo, muerto entre las almohadas,
mirándote a los ojos,
y allí él, complice de guerra, callado,
y así regresas de darme muerte,
callada, despeinada, y de maquillaje corrido.