miércoles, 11 de febrero de 2009

Te voy a pintar de rojo

Te voy a pintar de rojo 
de rojo oscuro 
liquido y satinado.   

Te voy a pintar de rojo 
y te mezclaré con negro,
 negro vacío, 
cruel, e inexistente.   

Te borraré con negro de mi lienzo 
y te secarás en mis espátula, 
descartada en un rincón, 
endurecerás ahí hasta el polvo 
y soplaré con mi pincel mientras ría, 
el negro escurriéndose por mis manos, 
acrílico y permanente.   

Te pintaré de rojo sobre tu naranja
convirtiéndote, transformándote, 
volviéndote fuego… y arderás, 
perdiéndote en el negro 
que salpico sobre ti 
a modo de humo y sombras 
¡arderás! irreconocible pero hermosa, 
hermosa, perfecta y completa.   

Te quemaré con rojo y negro, 
creando calor en color, 
y arderás lentamente, 
el aceite prolongará el sufrimiento 
y serás perfecta en tu fin 
mientras el negro borra tu memoria, 
tu rostro, y tu existencia.  

Quemarás lenta y dolorosa, 
y estallarás en el más bello de los colores, 
pero antes te pintaré de rojo, 
y te cubriré con negro antes de tu fin, 
así morirás perfecta y extraña, 
escondida y solitaria 
en tu momento de gloria, 
así te arrancaré de mi existencia, 
separándonos con rojo y negro, 
pintados al fin sobre el vidrio 
para borrar tu reflejo de una vez.

Tu vestido era naranja

Siempre te recordaré naranja, 
un naranja imposible,
sutil, directo y sensual. 
Siempre te veré naranja, 
suave, dulce… naranja.   

Naranja como tus labios, 
blandos, maduros y tiernos, 
naranja como tus manos húmedas, 
ágiles y atrevidas, 
naranja como tu pelo, 
oscuras lenguas de fuego 
suspendidas en desafío, 
envolviéndote en sus vueltas, 
teñidas de naranja.   

Tu vestido era naranja, 
un naranja perfecto,
sutil, directo y sensual. 
Tu vestido era naranja y ardía al caminar, 
marcando el paso con estallidos, 
los murmullos y miradas, 
al son de su repicar.   

Tu figura entera ardía, 
abrasada en tu vestido 
tan naranja y singular.   

Había fuego en tus mejillas, 
en tus pasos y en tu andar, 
había fuego destructivo, 
seductivo y animal, 
tras tu falda una estela, 
un encanto adicional, 
tú aroma tan extraño 
anaranjado, sin igual…    

Siempre te recordaré naranja,  
en complicada simplicidad, 
sumergida en tu encanto, 
ardiendo y fugaz. 
El relámpago de un deseo, 
de el fuego de un quizás.   

Siempre estarás así en mis recuerdos, 
naranja, 
ardiente, 
quemando, 
consumiendo, 
¡no más!

jueves, 29 de enero de 2009

The Interruption (Tintern)

Let us breathe in the air that surrounds hostile winds
and in passion declare what is out and within
of the world that consumes what is precious to us
while it laughs it assumes that we've fallen across
a great path that encounters fat walls made of sin:
naked people hear blood, promiscuity grins...
And while danger surrounds our small circle of peace
and intends to destroy what makes errors decease,
someone shouts and in pain we move closely to hear
greater winds from a breath that makes fearless men fear.
So our circle is small and I know most have gone
to find ways to make weak those of us that are strong.
And we still hear them mock while we offer and kneel,
As we breathe and inhale what is truth, what is real.