sábado, 21 de febrero de 2009

Rima XLI (Gustavo Adolfo Béquer)

XLI

Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o que abatirme!
¡No pudo ser!

Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén:
¡tenías que romperte o que arrancarme!
¡No pudo ser!

Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder:
la senda estrecha, inevitable el choque...
¡No pudo ser!


jueves, 19 de febrero de 2009

Adiós amor

Quisiera finalmente poder decirte adiós,
hacerlo formalmente,
con un beso y una flor.
Pero la distancia es grande
entre tu mente y mi corazón,
el cual recibí en el correo el otro día
junto a una nota de perdón.

¿Y pues cómo decirte adiós
si temo no encontrarte?
¿Cómo decirte adiós
si he de perder el camino?
Pues lo haré en este papel,
el mismo que haz enviado,
sin formalidades ni rodeos,
sin remordimientos y deseos:

Adiós amor
y hola amiga,
bienvenida de regreso a mi vida,
perdóname pues te he fallado,
hace meses que no te he hablado,
y hace mas que no te he mirado.

Perdóname amiga pues te he negado.
Preferí vestirte de trajes dorados,
y adornar tu recuerdo con hermosos brocados.
Revestí tu amistad en mi mente,
y equivoqué tus caricias y abrazos.

Perdóname amiga pues te he amado.
Te he amado y no me arrepiento.
Fui feliz amiga, no te miento,
pero la felicidad del ciego es ciega,
y yo nuevamente veo.

Así que adiós amor
que tanto te quise,
imposible así como eras,
perfecta, hermosa e inalcanzable.

Adiós amor, mucho te quise,
pero la vida fue injusta,
y no a mi favor.

Amor, te obsequio olvido,
te quedará bien, lo prometo,
te mantendrá a mi lado
y seguiremos juntos,
ambos ignorantes del pasado.

Que te parece amor?
Póntelo quiero verlo…

¡Amiga te ves hermosa!
hace mucho que no te veía,
ven, cuéntame todo,
quiero saber que es de tu vida…

(…adiós amor,
y no hasta luego…)

No te daré por imposible

Aún no te daré por imposible,
no permitiré que mueras dormida,
no diré adiós a tu calor,
sin haber antes conocido tu ternura,
no diré adiós a tu sonrisa,
sin antes haber probado tus labios,
no diré adiós a tu abrazo,
sin antes haberte tenido en mis brazos,
no daré por hecho que no pueda
existir en mas de un espacio a la vez,
hasta que el tiempo que dicten tus labios
me lo impidan.

No dejaré un lugar a la duda
y ningún espacio a la posibilidad,
hasta que haya visto
lo largo y el final de cada camino.

Hasta que tus manos estén frías
y tus lagrimas amargas,
hasta que desaparezca de tus ojos
toda sombra de un deseo,
y con voz firme me ordenes que me vaya.