miércoles, 25 de febrero de 2009

Lo que en el éter y sueños fue, en ellos se quedarán

Una vez cansado,
cuando mis ojos ya han de cerrar,
y no hay nada que ocupe mis sentidos,
mi mente, falta de pensamiento, recurre a ti.
Tan inocente como el caer de una pluma,
tan gentil como el caer al vacío,
tu retrato llega a mí.
Mis parpados caen sobre tu figura,
estrujándola entre lágrimas y azul.
Para arrastrarte hasta aquí conmigo,
y que la falsa, perpetua locura
pueda continuar.

sábado, 21 de febrero de 2009

Rima XXV (Gustavo Adolfo Béquer)

XXXV

¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día
me admiró tu cariño mucho más,
porque lo que hay en mí que vale algo,
eso... ni lo pudiste sospechar.

Rima XXIII (Gustavo Adolfo Béquer)

XXIII

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡yo no
qué te diera por un beso!